Pocas personas saben que su microbiota participa en el manejo de sus hormonas. Una de las piezas clave de esa conexión es una enzima con nombre de trabalenguas: la beta-glucuronidasa.
¿Qué hace?
El hígado "empaqueta" estrógenos, toxinas y algunos medicamentos (un proceso llamado glucuronidación) para que salgan del cuerpo por las heces. Algunas bacterias intestinales producen beta-glucuronidasa, que desempaqueta esas sustancias y permite que se reabsorban.
En niveles adecuados es normal. Pero cuando la actividad está muy alta, más estrógenos y toxinas regresan a la circulación en lugar de eliminarse.
El estroboloma
Al conjunto de bacterias intestinales capaces de metabolizar estrógenos se le llama estroboloma. Su equilibrio se ha relacionado en estudios con condiciones donde los estrógenos juegan un papel, como síndrome premenstrual intenso, endometriosis o alteraciones del ciclo.
Beta-glucuronidasa alta: posibles causas
Disbiosis, con exceso de ciertas bacterias productoras.
Dieta baja en fibra y alta en grasa animal y alcohol.
Estreñimiento, que aumenta el tiempo de contacto.
Señales que pueden acompañarla
Ciclos menstruales irregulares o muy dolorosos.
Senos sensibles o retención de líquidos.
Acné hormonal.
Cambios de ánimo premenstruales intensos.
¿Cómo equilibrarla?
Más fibra y variedad de vegetales.
Crucíferas: brócoli, coliflor, col.
Evacuar a diario (atender el estreñimiento).
Menos alcohol.
Corregir la disbiosis con guía profesional.
Preguntas frecuentes
¿Los hombres también deben revisarla? Sí; la beta-glucuronidasa afecta también el reciclaje de toxinas y otras sustancias.
¿Sustituye un estudio hormonal? No. Es una pieza del rompecabezas que complementa la evaluación hormonal.
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