Tus estudios de sangre salen bien. La prueba de alergias salió negativa. Y aun así, hay días en que te sientes inflamado, cansado y con la cabeza nublada sin razón aparente. Una posibilidad que pocas veces se revisa es la sensibilidad alimentaria.
¿Qué es la sensibilidad alimentaria?
Es una reacción del sistema inmune a ciertos alimentos que no es inmediata ni grave, pero sí persistente. En lugar de una crisis, genera una inflamación de bajo grado que se acumula día con día.
¿Por qué no aparece en estudios convencionales?
La prueba de alergia busca anticuerpos IgE, que no son los protagonistas aquí.
La biometría hemática no está diseñada para medir reacciones a alimentos.
Los síntomas llegan tarde: pueden aparecer 24 a 72 horas después, cuando ya comiste muchas otras cosas.
Síntomas de sensibilidad alimentaria
Inflamación abdominal y gases.
Cansancio o sueño después de comer.
Niebla mental y dificultad para concentrarte.
Dolor de cabeza o migraña.
Acné, dermatitis, urticaria.
Dolor articular.
Retención de líquidos.
¿Qué la provoca?
La causa más estudiada es el aumento de la permeabilidad intestinal: cuando la barrera del intestino deja pasar fragmentos de alimentos, el sistema inmune empieza a reaccionar contra ellos. La disbiosis, el estrés, el alcohol, los antiinflamatorios y las infecciones intestinales contribuyen.
¿Cómo se detecta?
Combinando un panel de sensibilidad alimentaria con una dieta de eliminación y reintroducción guiada. El panel orienta qué alimentos revisar primero; la respuesta de tu cuerpo al quitarlos y reintroducirlos confirma.
Preguntas frecuentes
¿La sensibilidad alimentaria es para siempre? Muchas veces no. Al reparar la barrera intestinal, varios alimentos pueden volver a tolerarse.
¿Es lo mismo que intolerancia? No; la intolerancia suele ser un problema de digestión, la sensibilidad involucra al sistema inmune.
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